El uso de antimicrobianos es un pilar fundamental en el tratamiento de infecciones, pero su administración en personas vulnerables requiere especial atención.
Factores como la edad, enfermedades crónicas, función renal o hepática alterada y la polimedicación pueden aumentar el riesgo de efectos adversos, interacciones y resistencias. En esta sección exploramos cómo ajustar y optimizar el uso de antimicrobianos para proteger la salud de los colectivos más frágiles, garantizando eficacia y seguridad.
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